Durante su intervención, el Presidente insistió en la necesidad de impulsar el crecimiento económico mediante la producción y la inversión, especialmente en sectores como la minería. En ese contexto, rechazó versiones sobre una eventual privatización de empresas estatales y aseguró que es posible fortalecer al Estado y, al mismo tiempo, dar espacio a la inversión privada.

Con una hora y media de retraso, el Gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB) instalaron este miércoles una mesa de diálogo, en medio de una crisis marcada por más de 40 días de bloqueos y movilizaciones que incluyeron demandas de renuncia contra el presidente Rodrigo Paz.
“Hoy día es el momento donde empieza un espacio de reconciliación, un espacio de cumplir lo que manda la Constitución, vivir bien. El vivir bien evidentemente no es con bloqueos, no es con hacernos daños entre bolivianos, sino en la búsqueda de este diálogo”, afirmó el mandatario al inaugurar el encuentro.
Paz señaló que el objetivo de la reunión es buscar soluciones a los problemas del país y reconstruir la confianza entre los bolivianos. Sostuvo que la crisis actual es resultado de problemas acumulados durante años y no únicamente de los últimos meses.
Inicialmente, el encuentro estaba previsto para las 10:00 en la Casa Grande del Pueblo; sin embargo, fue reprogramado para las 16:00 en el auditorio del Banco Central de Bolivia. Según el vocero presidencial, el cambio respondió a razones logísticas debido a la cantidad de asistentes convocados.
Los ministros de Estado llegaron de manera paulatina desde las 16:00, al igual que los dirigentes de distintos sectores, algunos de los cuales ingresaron con los rostros cubiertos. Los últimos en incorporarse a la mesa fueron los ministros de Gobierno, Defensa y Trabajo, junto al presidente Rodrigo Paz. El fiscal general del Estado, Róger Mariaca, también se hizo presente.
El encuentro se instaló tras más de 40 días de bloqueos y movilizaciones que provocaron problemas de abastecimiento de alimentos y combustible, especialmente en las ciudades de La Paz y El Alto.
Durante su intervención, el Presidente insistió en la necesidad de impulsar el crecimiento económico mediante la producción y la inversión, especialmente en sectores como la minería. En ese contexto, rechazó versiones sobre una eventual privatización de empresas estatales y aseguró que es posible fortalecer al Estado y, al mismo tiempo, dar espacio a la inversión privada.

