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viernes, 28 de agosto de 2026 Edición Tarija, Bolivia
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El sueño de los urus de volver a navegar el Poopó puede ser posible: plantean recuperar al menos el 50% del lago

Embarcaciones de los urus permanecen en el antiguo lecho del lago Poopó, donde alguna vez fueron utilizadas para la pesca.
Embarcaciones de los urus permanecen en el antiguo lecho del lago Poopó, donde alguna vez fueron utilizadas para la pesca.

El sueño de los urus de volver a navegar y pescar en el lago Poopó todavía puede convertirse en realidad. Aunque el espejo de agua se redujo de forma drástica en la última década, el subdirector del Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA), Limbert Sánchez Choque, considera posible recuperar al menos el 50% del lago con un plan maestro que incluya obras hidráulicas, dragados y una regulación del uso del recurso hídrico.

La posibilidad cobra especial significado este 27 de agosto, cuando se recuerda el Día Mundial de los Lagos, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) para promover la educación y concienciación sobre la importancia de estos ecosistemas y su preservación, conservación, restauración y gestión sostenible.

Un lago que se secó varias veces

El Poopó enfrenta una reducción crítica de su superficie desde hace más de una década. Sánchez Choque explicó a ABI que 2014 fue uno de los momentos más críticos, cuando el segundo lago más importante de Bolivia llegó a secarse prácticamente por completo.

Después hubo periodos de recuperación parcial, pero el fenómeno volvió a repetirse.

“Ya el año 2018, el 2021 y también el 2023, nuevamente el lago se secó completamente”, señaló.

Las lluvias de 2025 permitieron una recuperación importante. Según reportes recogidos por CEPA y testimonios de comunarios, el espejo de agua llegó a cubrir aproximadamente el 70% de la superficie del lago. La recuperación, no obstante, no se mantuvo.

En 2026, antes de las precipitaciones recientes, solo quedaban pequeños espejos que representaban alrededor del 30% del área, de acuerdo con las inspecciones y monitoreos mencionados por Sánchez Choque.

Las lluvias de los últimos días permitieron una recuperación parcial. El especialista estima que actualmente el espejo de agua ronda el 30% y algo más.

La presencia de agua, por tanto, no significa que el Poopó se haya recuperado.

El agua no es el único problema

El Poopó forma parte de una cuenca endorreica y cerca del 90% del agua que lo alimenta llega a través del río Desaguadero, que conecta con el sistema del lago Titicaca.

Ese río enfrenta distintos problemas. Parte de sus aguas es utilizada por sistemas de riego de La Paz y Oruro, mientras que las actividades mineras y otros usos también inciden en la cantidad que finalmente llega al lago. A este escenario se suma la crisis climática.

En el altiplano, a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar, las altas temperaturas incrementan la evaporación. Las precipitaciones de enero y febrero no siempre alcanzan para compensar la pérdida de agua durante el resto del año.

Pero existe otro problema menos visible: la acumulación de sedimentos.

Sánchez Choque utiliza una comparación para explicar la transformación del lago: “Es como un plato hondo que debería ser un lago, prácticamente ahora vemos un plato plano”.

Las lluvias llegan, pero el líquido se extiende por una enorme planicie y alcanza poca profundidad. Según el especialista, en algunos sectores llega apenas a entre 50 y 70 centímetros.

“Cuando menos profunda es el agua, los niveles de evaporación son mucho más fuertes en nuestro lago Poopó”, explicó.

Por eso, una recuperación duradera no depende únicamente de que vuelva a llover.

Recuperar al menos una parte

Frente a este escenario, Sánchez Choque considera que todavía no se debe dar por perdido el Poopó.

“Una cosa muy importante es que no podemos renunciar si ahora el lago se seca”, afirmó.

Su propuesta apunta a un plan maestro o plan director para recuperar y proteger el lago, con obras hidráulicas, dragados en determinadas zonas y estructuras que permitan contener el recurso hídrico para evitar que se disperse por toda la planicie.

También plantea una normativa que regule el uso y aprovechamiento de las aguas del río Desaguadero, además de acciones de protección ambiental y forestación.

La meta no necesariamente sería recuperar el lago en toda su extensión histórica, sino preservar una parte que permita mantener su función dentro del ecosistema.

“Creo que por lo menos, si no vamos a salvar el 100% del lago Poopó, tendríamos como meta salvar por lo menos el 50% del lago”, sostuvo.

Para el especialista, esa recuperación es posible si se articulan la ciencia, la academia y los conocimientos de las comunidades.

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