• 13 de abril de 2024 00:38

Unos 100 hombres fueron víctimas de violencia de sus parejas

PorSTBnoticias

Oct 16, 2023

El Sedeges ha reportado que brinda terapia psicológica a los varones víctimas de violencia para que estos puedan superar los traumas de las agresiones que sufrieron.

“La violencia no tiene género”, con esa frase define la directora del Servicio de Gestión Social (Sedeges), María Esther Valencia, la situación de los hombres en Tarija que son violentados por parte de sus parejas, reflejo de aquello es que durante este año unos 100 varones vienen recibiendo terapias psicológicas en el Sedeges para superar los traumas de las agresiones que sufrieron.

“Hubo hombres que denunciaron agresiones por parte de mujeres y el Sedeges es la única institución que brinda esta terapia, mediante una psicóloga destinada a aquellos hombres víctimas de violencia y tenemos alrededor de 100 casos atendidos a la fecha en esta gestión en el Sedeges (…)”, informa Valencia.

Acotó que estos 100 hombres son los que se animaron a presentar denuncias formales en la Fiscalía o la Policía y de ahí fueron derivados al Sedeges para que reciban terapias psicológicas y son muchos más los que por vergüenza no se animan a formalizar denuncias contra sus agresoras.

“Con esto queda demostrado de que la violencia no tiene género, la violencia es para hombres y mujeres, la violencia no tiene edad ni género. Como Sedeges tenemos una psicóloga especialista que atiende los casos de los hombres que son violentados, ellos también reciben violencia física, verbal y psicológicamente por sus parejas”, mencionó.

Valencia aclaró que el conducto regular cuando un hombre es violentado por su pareja, ellos deben presentar la denuncia ante la Policía o Fiscalía, de ahí se los deriva al Sedeges para que puedan asistir a terapias psicológicas para reinsertarlos a la sociedad.

De acuerdo a las estadísticas que maneja el Sedeges, el pasado año unos 300 varones recibieron terapias psicológicas en esa institución luego de ser agredidos, ya sea física, verbal o psicológicamente por sus parejas.

“Por eso le digo que la violencia no está mirando caras, no tiene sexo ni género, los varones ahora están aprehendiendo a poner la denuncia cuando son violentados por sus parejas (…)”, afirmó.

Una problemática invisible

La activista en derechos humanos, Melania Torrico, afirma que la violencia hacia los varones es una problemática invisible en la sociedad por diferentes motivos.

“Este es un problema invisible en la sociedad, por diferentes motivos, uno el reproche social, la vergüenza que aún siguen sintiendo los varones para ir a la Fiscalía, Policía y otras instancias que están justamente para recepcionar este tipo de denuncias (…). Los hombres hoy por hoy están si o si desamparados”, dijo.

Sin embargo, Torrico reconoció que poco a poco los hombres se están animando a presentar las denuncias cuando son violentados por sus parejas ante las instancias competentes, aunque el número todavía es reducido.

Violencia institucional

Según Torrico, la violencia institucional hacia el varón se genera desde la misma Constitución Política del Estado, que en su artículo 15 habla de violencia, pero menciona en especial solo la que sufren las mujeres y no cuando una mujer violente al hombre.

“Después de la Constitución vienen todas las leyes que son el paraguas de la Ley 348, decretos, reglamentos, leyes departamentales, municipales que sólo protegen a las mujeres en el país. Pareciera que sólo existiera el género femenino y que es el único que debiera ser protegido”, aseveró.

La activista afirma que la Ley 348 no deja opción al varón para alguna defensa legal, permitiendo que la mujer en muchos casos se aproveche de aquello.

Violencia
Según datos del Sedeges, durante la gestión 2022 se han atendido alrededor de 300 casos de hombres víctimas de violencia

Motivos porque los hombres no denuncian el maltrato

Son varios elementos que se han identificado como motivos del por qué los hombres no denuncian el maltrato de sus parejas, primero por las características socio-cultural lo que conlleva el miedo al ridículo, vergüenza de reconocerse víctima; falta de apoyo jurídico; problemas de credibilidad; mostrarse sometido o débil; y las creencias en torno al maltrato “me lo merezco, yo lo provoqué, le he hecho enfadar”.