Según datos del Ministerio de Defensa, desde 2018 el contrabando dejó 349 militares heridos, ocho con discapacidad y 18 muertos mientras cumplían su deber.

El contrabando no solo cruza fronteras; también deja militares heridos, muertos o marcados de por vida. El suboficial Joffre Grover Tarquino Chura sobrevivió a una emboscada ocurrida hace una semana durante un operativo en Oruro. Tras interceptar un camión con mercadería ilegal, él y su patrulla fueron atacados por contrabandistas que lo secuestraron y prendieron fuego a un vehículo militar. Horas después, fue hallado golpeado y abandonado en medio del altiplano.
Era la tarde del 1 de agosto, en el sector del cruce Lerco. Dos patrullas militares trasladaban un camión con mercancía ilegal cuando fueron emboscadas por unos 25 vehículos y más de 60 personas. En medio del ataque, los uniformados comenzaron la quema del motorizado incautado. Los contrabandistas incendiaron un vehículo militar y secuestraron a uno de los efectivos: el suboficial Tarquino.
Cerca de las 19:00, el suboficial secuestrado fue hallado en la zona de Romero Pampa. Estaba sin botas, sin su equipo, sin su arma de reglamento ni su cargador. Presentaba hematomas en todo el cuerpo, especialmente en la cabeza. Primero lo trasladaron al hospital de Patacamaya y luego al Arco Iris, en La Paz, donde ingresó a terapia intermedia. Además, otros cuatro militares de la misma patrulla resultaron heridos.
Como este, se registraron otros casos. El ministro de Defensa, Edmundo Novillo, expuso los riesgos que enfrentan los efectivos de las Fuerzas Armadas en operativos contra el contrabando: desde 2018 hasta la fecha, se registran 375 militares afectados —349 heridos, 8 quedaron con discapacidad y 18 perdieron la vida.
Pese a estos riesgos, 1.860 militares —420 del Comando Estratégico Operacional (CEO) y 1.440 de las Fuerzas Armadas— enfrentan cada día el contrabando en puntos fronterizos estratégicos. Se exponen a agresiones constantes mientras intentan frenar tanto el contrabando de importación como el denominado contrabando a la inversa. Las bandas dedicadas a esta actividad ilegal no solo abren nuevas rutas, sino que también buscan aliados y el respaldo de comunarios.
El 19 de julio, por ejemplo, ocho efectivos de la Armada Boliviana fueron agredidos en la frontera de Bermejo, Tarija, mientras realizaban un control rutinario y decomisaban mercadería ilegal. Los contrabandistas les arrojaron piedras, provocando heridas y daños en vehículos oficiales, cuyos vidrios terminaron rotos.
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Hace un mes, en Achacachi (La Paz), militares interceptaron un camión con 200 mil unidades de huevo que intentaban sacar ilegalmente del país. Durante el traslado del cargamento a instalaciones de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA), unas 200 personas emboscaron a las cuatro patrullas que escoltaban el vehículo. El ataque permitió que el contrabandista recupere tanto el camión como la mercancía.
Pero no todos cumplen con su deber. Mientras algunos arriesgan la vida en operativos, otros se corrompen. Hace dos semanas, en Oruro, aprehendieron a cinco militares por permitir el ingreso irregular de al menos 17 camiones con mercancía ilegal desde Chile, a través del Hito 23. Usaban radios handy sintonizadas en la misma frecuencia que los transportistas, y en el celular de uno de los detenidos hallaron mensajes que mencionaban un pago de 27.600 bolivianos. Todos se encuentran con detención preventiva.

